Mientras esperaban, la librera entró y les contó que la iglesia local tenía una copia impresa de la Biblia Latinoamericana, donada por un grupo de Macmillan, pero no sabían cómo digitalizarla. María propuso escanearla y crear el PDF ellos mismos. Con ayuda de Diego y otros voluntarios, usaron una camioneta con internet fijo que un agricultor dejó pasar, y en horas, el texto digital estaba listo.